sábado, 28 de febrero de 2015

CITA EXPRÉS

Alexander Pope





"El café, que al político hace sabio 
cuando lo gusta con sediento labio, 
y que lo mira todo en sus antojos 
teniendo medio abiertos los ojos"


Inauguro este sábado que remata febrero una serie de entradas más cortas y concentradas de lo que tengo por norma y que siempre te regalarán una cita, más o menos célebre, sobre el café. De ahí Cita exprés.

La primera es de un poeta y traductor con mala leche, de esos que en los tratados de literatura llaman "satíricos". Hablo de
 Alexander Pope (1668-1744), camarada de otro con tan mala baba -o más- que él: Jonathan Swift. Me parto la caja del pecho cuando oigo calificar Los viajes de Gulliver de obra infantil (lo dirán quienes hablan de oídas, claro); a los lectores curiosos les recomiendo una obrita del vitriólico irlandés, Una humilde propuesta (1729), en la que toma partido por la antropofagia, aconsejando a los padres que se coman a sus pobres hijos sin futuro (¿te suena?):

"Para evitar que los hijos de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o su país y para que se conviertan en algo de provecho para el pueblo"
Ambos -Pope y Swift- crearon el Scriblerus Club (El club de los plumíferos), cuyo fin era hostigar a los eruditos a la violeta. Machacar a los cursis, pantalleros y profesionales del postureo, vaya. Por estos andurriales del sentido común y la decencia estamos necesitando un club así como el comer.

Pope, arriba en la imagen -no te confundas, no es el profesor Quirinus Quirrell, de Harry Potter y la piedra filosofal- cobró fama como exitoso traductor de las obras de Homero al inglés, lo que le permitió ufanarse de ser el primer poeta británico que vivió de sus derechos literarios (¡Toma ya! Y sin Amazon ni mandangas).


Prof. Quirinus Quirrell
"No debo a príncipe ni hombre alguno", exclamó una vez, dejando bien claro que su independencia económica le permitía despellejar a quien se le metiera entre ceja y ceja.

La frasecita -propiamente unos versos- que traigo hoy aparece en su obra más conocida: el poema burlón El rizo robado (1712), que parodia algunos tópicos de los mitos clásicos y de la literatura épica. No es raro que Pope mencione el café en su obra: cuando la escribió, había tres mil coffee-houses en Londres. Aquellos establecimientos -de no muy buena nota-
 eran hervideros de políticos burgueses, conspiradores, literatos y críticos literarios. Lo mejor de cada casa, como quien dice.

Lo que no queda claro en esta cita es si Pope atribuye los aciertos de los gobernantes al café o quiere subrayar que, si no fuera por la excitante poción, no sabrían ni dónde tienen la mano derecha, salvo para meterla en la bolsa común o para jugar al Candy Crush Saga mientras sus colegas tratan de las cosas de todos.

-Doña Celia, maja, ¿le hace un cafetito?
-¡Hombre, claro! Pero er mío descafeinao, que mestreso...
-Vale, pero paga usted, que el bar del Congreso es más barato.
-¡Pero que grasia tiene! Ahora cuéntame uno de Chiquito.

www.lamarea.com








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