sábado, 15 de agosto de 2015


Erika Martín: Secretaria de Alta Dirección.

Nos cuenta las hilarantes peripecias de su día a día 
en el blog "Anécdotas de secretarias":

http://anecdotasdesecretarias.blogspot.com.es/







¡QUE NO!, QUE NO ME LIBRO 
DEL CAFÉ

Por Erika Martín





Los tiempos han evolucionado en la oficina. Si antiguamente los directivos dictaban las cartas a las secretarias, ahora ya pueden escribir ellos solitos sus propios emails. Si la secretaria antiguamente se limaba las uñas, ahora se pasa el día haciendo informes y presentaciones.

Pero hay algo de lo que no nos libramos las secretarias. Esto es de hacer los cafés para las visitas que llegan a la oficina. Algunas secretarias incluso se lo preparan a su jefe cuando este llega a la oficina por las mañanas.

Cuando vienen tropecientas personas a una reunión, esta se celebra en una sala, como es obvio. Allí se colocan termos y tazas a lo largo de la mesa. Otra opción es que se ponga directamente una cafetera tipo Nespresso en una esquina y que cada uno se haga su propio café.

Bueno, no en todas las empresas. En algunas tiene que entrar la secretaria, coger el termo e irles sirviendo el café a cada uno de los participantes, en plan criada. Que de todo hay en la viña del Señor. 

Sin embargo, cuando a la reunión solo vienen una o dos personas y estas son muy VIP, entonces se van al despacho de jefe. En este caso el tema del café ya cambia.

Cuando llega la visita, salgo a recibirla y la acompaño al despacho. En el camino de la recepción al despacho podría preguntarle si quiere beber algo. Pero no, yo paso, me hago la rubia tonta. Hablo del tiempo y cosas superfluas ¿Por qué? pues porque no me gusta ni un pelo hacer de camarera-criada. Confieso que esa tarea la llevo muy mal.

Mi jefe me conoce y sabe a ciencia cierta que no le he preguntado nada del café a la visita. De modo que, durante los saludos y presentaciones, y antes de que yo salga huyendo de allí, lo hace él:
-¿Queréis tomar algo?¿Agua, café, te?
En general la gente responde:
-No, gracias.
Otros dicen:
-Café con leche / café sólo, por favor.
¡Ale, qué bien! No me libro. Me toca ir a la cocina, que está en la otra punta de la oficina gracias al lumbrera que diseñó las instalaciones. ¡Qué ojo tuvo el tío!

En fin, que lo preparo todo con mucho mimo. Les pongo hasta una pastita y todo, que hay que tener contentos a los clientes.

Pero hay gente y gente. Algunos no saben muy bien dónde están y confunden un despacho en una oficina con una cafetería. Por pedir que no quede:
-Sí, un descafeinado de máquina con leche desnatada y stevia, por favor.
También están los que dicen:
-Un café macchiato con sacarina
¡¡Un momento, amigo!!, ¿descafeinado?, ¿de qué máquina? Aquí tenemos cafetera eléctrica americana que saca café aguachinado. Otra cosa, ¿de dónde saco el caramelo? 

Teníamos un cliente que conseguía sacarme de mis casillas. Cada vez que venía pedía un tipo de café distinto. Unas veces espresso, otras americano, otras vienés...


Consiguió que me aprendiera todos los tipos de café que existen y que tuviera en la cocina todo tipo de ingredientes para prepararlos: caramelo, chocolate, coco para el hawaiano o whisky para el irlandés. Cómo sería, que al final tuvimos que comprar hasta una batidora de leche para poder hacer espuma.

Increíble, con la de cosas que tengo que hacer y ahí estaba yo perdiendo el tiempo espolvoreando chocolate por encima de la espuma.

Ahora ya vas entendiendo por qué odio hacer café para las visitas, ¿verdad? Además de ir con la bandeja por el pasillo al despacho, me toca preparar este tipo de chorradas.

Alguna vez me dieron tentaciones de darle un toque personal al café. ¿Por qué no echarle un ingrediente secreto que le diera un sabor característico e inolvidable? Sabes de lo que hablo, ¿verdad? Sí, amigo, exactamente de lo que te estás imaginando… echar mocos. ¿Lo habré hecho alguna vez? La respuesta queda en el aire. Yo siempre lo negaré todo.

No es nada fácil llevar la bandejita con tres cafés de punta a punta de la oficina, sin que se te derrame ni una gota; tampoco sostenerla con una mano para ir cogiendo cada taza e irla poniendo sobre la mesa. El peso de la bandeja se va desequilibrando y siempre se te pasa por la mente:
-Ay madre, como se me resbale la bandeja voy a mancharle al tipo este el traje.
Son momentos de tensión extrema.

Además de comprar la batidora de leche, hubo que gastarse el dinero en una bandeja con superficie antideslizante para evitar que las tazas se fueran para los lados y tener una pequeña tragedia al servir el café.

Teníamos otro cliente que pedía un simple café con leche pero después siempre añadía con una pequeña sonrisa malvada:
- … y zumo de naranja natural recién exprimido.
Vamos a ver ¿no sabes que las cosas se piden con “por favor”? ¿Zumo de naranja recién exprimido? ¿Ahora entra también en mis funciones ir al mercado a comprar naranjas? ¿Además de la batidora tenemos que comprar un exprimidor? 


Durante un tiempo intenté darle gato por liebre. Compraba zumo de bote de esos supuestamente naturales. Nunca coló. No me extraña, son agua con conservantes y colorantes. Pero había que intentarlo.

Un día tras acabar una de estas reuniones, me dijo mi jefe:
-Se ha dado cuenta de lo del zumo. La próxima vez te vas a comprarlo a una cafetería y te dejas de tonterías. Al final vamos a perder la cuenta por culpa del zumo y es mucho dinero el que hay en juego.
Sí, hay mucho sibarita por el mundo.

Tras ir a un bar, comprar el zumo y volver corriendo a la oficina (matándome con los tacones en la carrera), cuando entraba en el despacho con la bandejita, me decía el muy desgraciado:
-Erika, cuánto has tardado, ya estábamos a punto de terminar la reunión.
Para matarle ¿verdad?


Por supuesto, no había un gracias ni una propina, ¡ggrrr! Así hasta que me cansé y un día le dije a mi jefe:
-Como este hombre no sabe si está en una oficina o en un bar, ¿por qué no te lo llevas la próxima vez a una cafetería tan fashion como él? Allí puede pedir un café árabe. Seguro que disfruta viendo cómo los camareros se vuelven locos buscando cardamomo en la despensa.
Nunca más he vuelto a ver a este señor por la oficina, ¡jeje!


¿Te ha gustado esta entrada de Erika Martín? Pues la semana que viene Elisenda Segura -rastreadora incansable de la belleza- nos traerá un paseo por el spleen del viajero...


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28 comentarios:

  1. Pues Erika, como siempre cuando te leo, no puedo dejar de reir por un buen rato! Eres increible! Que tengas un feliz dia ;-)

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    1. Alessandra, gracias en nombre de Erika, ¡Buen fin de semana!

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    2. Muchas gracias, Alessandra. Le alegra mucho saber que no paras de reir cuando me lees. Muy feliz día para ti. Besos

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  2. Sibaritas, hedonistas cafeinómanos y...estirados. Además, ¡cuánto desagradecido hay por el mundo! Que sí, Erika, que yo me solidarizo contigo. Porque eso del reciclaje de funciones aunque sea muy recurrente no revaloriza la labor rigurosa de una secretaria. Deberías sugerirle a tu jefe cobrar un plus de dispensadora de café, jeje. No colaría, pero igual se lo curraba para hacerte la vida algo más sencilla, digo. Algunos jefes y clientes se creen que algunas empresas son jauja y multiservicios, oye.
    Me ha encantado el tono desenfadado y todas las anécdotas que cuentas. José Juan está haciendo excelentes fichajes de colaboradores. Os agradezco a los dos tanto ingenio.
    Un besito, Juan José y Erika.

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    1. Gracias a ti, Marisa. Oye, y, si no, que salgan con el termo preparadito de casa (o desayunaditos, que estaría mejor). ¡Buen fin de semana!

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    2. Hola Marisa,
      gracias por solidarizarte conmigo jajaj No creo que cuele lo del plus aunque lo que sí que estoy consiguiendo es que mi jefe empiece a preparar él mismo el café para algunas visitas, para esas en las que la gente es normal y no tan clasista. Esto ya es un gran paso ;)

      Jose Juan, lo del termo sería otra gran idea. Más de una vez he tenido que organizar desayunos de trabajo. Aunque aquí no hago yo los bollos jaja los pido a un catering.

      Muchas gracias por pasarte a leer el post cafetero, Marisa. Buen fin de semana. Besos

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  3. Cuando lo veo en películas y series (en mi mundo no hay secretarias), siempre me ha llamado la atención esa confusión de papeles que va de la criada a la camarera, pasando por recadera, enfermera etc. Muy buena la reseña.
    Saludos.

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    1. Gracias en nombre de Érika, Rosa. ¡Buen fin de semana!

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    2. gracias, Rosa. Buen apunte haces sobre la confusión en las funciones de mi profesión.
      Saludos

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  4. ¿Cómo era aquello de "con unas cuantas gotas de cianuro en el café"? ;) Muy bueno, Erika.

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    1. Qué radical... Un laxante es más divertido.

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    2. ¿Cianuro, Carmen? jajaja eso es muy radical como apunta José Juan.
      Lo del laxante ... uff, callad no me deis ideas jijii
      Buen fin de semana

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    3. Blanditos, que sois unos blanditos.

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  5. Casi perdido esta entrada del blog de nuevo. Yo Puedo tener la respuesta a no derramar bebidas. jejeje {:o)
    comprobar vídeo https://www.youtube.com/watch?v=-P6MMVjfapA

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    1. menudo gadget, Cindy. Le pediré a mi jefe que me lo compre, aunque yo no iré bailando por el pasillo.
      Thank you and lots of kisses for you, my sweet sister.

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    2. En realidad, es como el mecanismo de la steady cam de un plató de TV, ¡qué gracioso!

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  6. Genial es quesito nadada mejor que saborear un buen café gracias saludos cordiales

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  7. Un fin de semana sin las aventuras de Erika sería muy triste. Lo que me gusta de tus descripciones, Erika, es ver cómo ha evolucionado vuestro trabajo, pero es triste ver que la mentalidad de algunos jefazos no se ha adaptado al mismo ritmo. Si es una gran empresa con cantina, podrían pedir este "servicio" al camarero. Y si no, la Nespresso sin tonterías, y ya está. Pero está en las manos del jefe. Gracias José Juan y Erika.

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    1. Hola Andreas, en algunas cosas hemos evolucionado y en otras no tanto. Lo mejor es poner un termo de café americano, que sabe a agua. Así en las próximas reuniones se les quitan las ganas de beber café jejeje
      Gracias por estar ahí siempre, amigo. Un beso

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  8. La venganza es un plato que se sirve frío. Quizá a tu jefe debería sentarle mal el café, por lo menos uno de cada dos que ofrezca. Así se olvidaría de él, como el reflejo condicionado de Paulov. Yo de tí, probaría. Buena entrada. Un saludo.

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    1. Buena sugerencia, Joseví. Probaré a ver qué pasa.
      Muchas gracias por leer y comentar la entrada.
      Saludos

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  9. Hay que joderse... Con la cantidad de cosas importantes que tendrás para hacer y que te pongan a servir cafés en plan criada... Lamentable.

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    1. Ya te digo, Oscar. ¿Qué le vamos a hacer? ¡¡así es la vida!! Todos tenemos tareas con las que disfrutamos y tareas que ...
      Muchos besos

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